Preboda en un lago cerca de un bosque

Hace un tiempo que hice esta preboda con Paula y Sergio, y con ellos quise hacerla en algún lugar especial y encontré un bosque que tenía un riachuelo que desembocaba en un lago espectacular.

A esta maravillosa pareja del Puerto de Santa María, de la provincia de Cádiz, los conocí haciéndoles una love session en un desguace (podéis ver las fotos aquí)

Y no puedo estar más contento de haberme cruzado en su camino… porque con ellos todo es coser y cantar, yo sólo tengo que pulsar el botoncito y ellos hacen la magia.

Un bosque cerca de un lago

Encontré este lugar de casualidad, buscando en google maps. Lo comenté con la pareja y sin dudarlo se apuntaron. Ellos son unos amantes de los viajes y conocer lugares diferentes es una de sus pasiones. Así que, aproveché para ofrecerles la posibilidad y les gustó tanto, que decidieron celebrar allí su amor.

Pronto os enseñaré esas fotos también.

Unas risas en el riachuelo del bosque

Cuando llegamos al riachuelo que cruzaba el bosquecito, les propuse llegar hasta una piedra en medio del agua, para mi sorpresa, Paula, muy decidida se metió con zapatos y todo, jajaja… y a Sergio no le quedó otra que seguirla, pero él sin zapatos.

Las risas y el buen rollo estaban garantizados, sus caras eran geniales y no paré de hacerles fotos, fue un momentazo que quedará para el recuerdo.

Cruzamos un puente para llegar al lago

Un poco más tarde, ya con el sol muy bajito, decidimos llegar hasta el lago, y para ello, había que cruzar un puente por carretera.

Allí los senté en medio de la carretera y ellos dieron rienda suelta a su creatividad, comenzaron a jugar con el sombrero que llevaba Sergio y así fue muy fácil ver las fotos, no había más que disparar para no perder detalles.

LLegamos al lago al atardecer

Llegamos al lago y a Paula se le ocurrió descalzarse rápidamente, esta vez sí, y Sergio volvió de nuevo a seguirla, jajaja…

Corrieron de la mano hacia el agua y yo no podía perderme esos momentos… empezaron a jugar con el agua, salpicando y mojándose, fue un momento muy divertido.

Luego comenzaron a abrazarse un poco más, las caricias y los besos empezaron como si yo no estuviera presente y la magia surgió de repente… la luz del atardecer, en medio del agua del lago y ese amor que desprendían, era el mejor escenario para disparar como un loco.

Gracias chicos, por confiar plenamente en mí y dejaros “engañar” tantas veces en un mismo día, jeje…

¡Se os quiere!

También podéis ver su love session aquí en este enlace.